Diez Minutos
30 de Noviembre 2011
Por el buen tiempo que ha hecho, la campaña sigue en pie. Si estás en un grupo de riesgo, hazlo; es la mejor prevención.
La gripe es una de las enfermedades víricas que más nos atacan cada año.
La gripe no es un “mal catarro”, es una enfermedad vírica que cada año afecta a 15 de cada 100 adultos, 35 de cada cien preescolares, 30 de cada 100 escolares y hasta la mitad de los niños de guardería. Las complicaciones de la gripe causan en la Unión Europea alrededor de 30.000 muertes cada año. En los primeros meses de 2011 se confirmaron en España más de 1.600 casos graves y hubo 186 fallecimientos (la mayoría, personas sin vacunar), así que hay que tomárselo en serio.
A menor humedad y más frío, más contagio
La temporada gripal va de noviembre a marzo, con un pico habitual en enero. ¿Qué relación hay entre el frío y el virus? El virus se contagia mejor a temperaturas inferiores a cinco grados y escasa humedad. Además, el frío hace que los virus sean más estables y puedan permanecer más tiempo en circulación. Por otra parte, modifica las mucosas y hace que su difusión sea más sencilla. Por si fuera poco, con bajas temperaturas solemos estar más tiempo en locales cerrados y más agrupados. De hecho, el virus de la gripe se llama “influenza” porque proviene del nombre inicial de la enfermedad “influenza di freddo”; es decir, influencia del frío.
¿CÓMO SE CONTAGIA?
En el periodo de incubación, cuando el enfermo aún duda si padece la gripe o no, es cuando más posibilidades de contagiar tiene. Se transmite de persona a persona a través de las pequeñas partículas que expulsa al hablar, al toser, al estornudar… Si se tapa la boca con la mano, puede quedar el virus en ella y contagiar al dársela a otra persona. También si se estornuda sobre cualquier superficie, el virus puede permanecer en ella durante un tiempo (de 24 a 48 horas en superficies no porosas y doce horas en ropa, papel o pañuelos desechables). Un niño que estornude ante un pupitre puede contagiar a quien una hora más tarde ocupe el mismo lugar.
MÁS VALE PREVENIR
La mejor prevención es la vacuna. Mientras tanto, para prevenir el contagio, hay que tener en cuenta estas medidas:
• Lavarse las manos con frecuencia (también entre los dedos). Y secarlas al aire o utilizar una toallita de un solo uso.
• Si se tose o se estornuda hacerlo ante un pañuelo de papel y tirarlo.
• Evitar contacto cercano (besos y abrazos) con quien esté enfermo.
• No compartir vasos ni cubiertos porque pueden mantener virus.
• Evitar en esta época locales cerrados con aglomeraciones.
LA VACUNA
Los expertos insisten en que se vacune todo mayor de 55 años independientemente de su estado de salud.
A partir de esa edad pueden existir enfermedades crónicas que se desconocen y así se evitan complicaciones, uno de los problemas más serios que plantea la gripe. También deben vacunarse los niños desde los seis meses, sobre todo, si van a guarderías o han tenido catarros frecuentes el año anterior, y el personal sanitario (apenas un 20% se inmuniza). Igualmente se aconseja a adultos y niños portadores de enfermedades crónicas (especialmente respiratorias y cardiacas); pacientes con bajas defensas ya sea por enfermedad o por tratamiento (corticoides, quimioterapia, inmunosupresores); personas que trabajan o viven en centros o residencias donde se atiende a enfermos crónicos; grupos de población que viven en régimen de comunidad (internados, colegios mayores, cuarteles…) y aquellas personas que puedan transmitir el virus a pacientes de alto riesgo. La campaña sigue en pie por el buen tiempo que ha hecho, así que todavía se está a tiempo.
NO DEBEN VACUNARSE…
Aunque la recomendación general habla de que cuantos más se vacunen mejor, no deben hacerlo quienes tengan alergia a huevos de gallina (la vacuna se elabora con huevo), ni los que hayan tenido alguna reacción anterior a este tipo de vacuna. Tampoco se recomienda a niños menores de seis meses ni si se padece una enfermedad moderada o grave que curse con fiebre. En este caso debe esperar a recuperarse.